SINGLADURA 29-09-08
BARBATE –
SANLUCAR DE
BARRAMEDAEl descanso fue reparador para unos cuerpos castigados por la travesía del día anterior (con noche incluida) y zarandeados por el temporal.
Después de desayunar, salimos de
Barbate con intención de llegar al Puerto de Santa María donde el Patrón nos quería presentar a unos amigos de
Ponferrada que viven allí desde hace años, e hiciesen de cicerones, para disfrutar de nuestra estancia en el Puerto de Santa María. Nada de nada, los
Ponferradinos del Puerto estaban de viaje y no nos podían atender. Cambio de planes, dirigirnos al siguiente puerto:
Sanlucar de
Barrameda, a unas cincuenta millas en la desembocadura del
Guadalquivir.
El mar ya no era lo que era el día anterior, las olas eran mas pequeñas, el viento era mas constate, de menor intensidad y había dejado de llover, por lo que pusimos el
Gennaker y dispuestos a preparar la comida, que consistió en una fritada de verduras y champiñones de la que dimos buena cuenta en la mesa de cubierta (comida sana).
Una vez en
Sanlucar de
Barrameda, vemos que no existe un lugar en el que amarrar el barco y cuando nos fuimos a
abarloar a unos pesqueros junto al muro nos echaron de allí. El que debía ser el Guarda muelles y un vigilante jurado, nos dijeron que fondeásemos y si queríamos bajar a tierra en la neumática existía una escalera en la que podíamos dejarla, pero que, no se responsabilizaba de lo que pasase con ella.
Fondeamos y, mientras realizábamos la maniobra, unos pescadores que echaban una especie de trasmallo, al preguntarle por la seguridad de la neumática en tierra, nos dijeron que la amarrásemos con una cadena y un candado. Con toda esta información, de varias fuentes, optamos por cenar a bordo y dejar las
gambitas que pensábamos tomar para otro día más seguro.
Cenamos unas tortillas y a esperar que subiese la marea para remontar el
Guadalquivir hasta
Sevilla, que era nuestro siguiente destino.
El Redactor Jefe